Cora Novoa

Allá arriba, donde casi siempre la vemos los que la bailamos, Cora sigue pareciendo tan inalcanzable como cuando se paseaba por la noche de Madrid, casi una niña. Ya entonces le precedía cierta leyenda de talento y esa coraza como de replicante sobre la que veíamos resbalar todo lo feo que a veces sucede a partir de la medianoche.

Todo lo que tiene de gatuno le viene, seguro, de su Ourense natal. Aún puede echar mano de ese silencio norteño tan cool, pero los años, las gentes y las mudanzas (Madrid, Berlín, Ibiza, Barcelona) han calentado favorablemente su sistema, que se dirige a una interesante complejidad. Su dominio técnico deslumbra porque ha ido llenándolo de emociones, de energía, de verdad. Siempre dice que trabaja desde la honestidad y con eso quiere decir que todo lo suyo pasa sí o sí por su corazón. Mercenarios es otra ventanilla.